lunes, 5 de mayo de 2014



La invención de la santa Cruz.

3 de mayo

(Año 326 de J. C.)

            La bienaventurada santa Elena, madre del emperador Constantino, visitando a la edad de ochenta años los Santos Lugares, consagrados con la vida y sangre de Cristo, movida por divina inspiración, quiso buscar la Santa Cruz de Nuestro Redentor adorable.

            Hallábase muy congojada y perpleja porque nadie podía decir dónde estaba, y los inmundos gentiles habían puesto en el Calvario un ídolo de Venus para que ningún cristiano se acercase para hacer oración en aquel sagrado lugar. Mas como fuese costumbre de los gentiles, cuando hacían morir por justicia algún hombre facineroso, enterrar los instrumentos del suplicio junto al lugar donde se sepultaba el cuerpo, mandó santa Elena cavar cerca del sepulcro del Señor, y al fin se hallaron allí tres cruces y el título de la Cruz de Cristo tan apartado que no podía declarar cuál de aquellas cruces fuese la del Señor. En esta perplejidad el patriarca de Jerusalén San Macario, que allí estaba, mandó hacer oración, y luego hizo traer allí una mujer tan enferma que los médicos la tenían por desahuciada. A ésta mandó aplicar la primera cruz y la segunda, sin verse fruto alguno, y aplicándole la tercera repentinamente quedó del todo sana y con enteras fuerzas. Con este milagro cesó la duda y se entendió que aquella era la cruz de Nuestro Salvador.

            Increíble fue el gozo de Santa Elena, la cual hizo gracias al Señor por  tan señalado regalo y beneficio, y mando edificar un suntuoso templo en aquel mismo lugar, donde dejó parte de la Cruz ricamente engastada y adornada, y la otra parte con los clavos envió a su hijo el emperador Constantino, el cual mandó ponerla en un templo que labró en Roma, y que después se llamó Santa Cruz de Jerusalén. Ordenó además que desde entonces ningún malhechor fuese crucificado, y que la cruz que hasta aquel tiempo era el más vil e ignominioso suplicio, fuese de allí adelante la gloria y corona de los reyes, y así trocó las águilas del guión imperial por la Cruz, con ella mando batir monedas y poner un  globo del mundo en la mano derecha de sus estatuas y sobre el globo la misma Cruz, para que se entendiese que el mismo mundo había sido conquistado por la Santa Cruz de Nuestro Redentor Jesucristo, y que esta misma Cruz había de ser el escudo y defensa de la república cristiana.

             Reflexión: La Iglesia celebra hoy esta fiesta para enseñarnos a reverenciar el tesoro  divino de la Santa Cruz, en el cual está la salud, la paz, la verdadera sabiduría, la justicia y la santificación del género humano.

            Declarando Tertuliano la costumbre que tenían los cristianos en santiguarse y armarse de la señal de la Cruz dice:
          «En todos los pasos que damos, en nuestras entradas, en nuestras salidas, cuando nos calzamos, cuando nos lavamos y nos ponemos a la mesa, cuando nos sentamos y nos traen lumbre y nos acostamos, y finalmente en todas nuestras acciones continuamente hacemos la señal de la cruz en la frente».
           Notables palabras son éstas, que manifiestan la santa costumbre de los cristianos más antiguos y fervorosos. ¿Por qué no hemos de imitarles, haciendo también con toda reverencia la señal de la Cruz al levantarnos y acostarnos, en la tentación, y al comenzar cada una de nuestras obras, al comenzar algún viaje y en tantas otras ocasiones o peligros en que tenemos harta necesidad de la ayuda y favor del cielo?

            Oración: Oh Dios, que en la invención de la saludable Cruz, renovaste los milagros de tu pasión, concédenos que por el valor de aquel Leño de Vida, alcancemos eficaz socorro para lograr la Vida perdurable. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


 
Reliquias de la Pasión. Santa Cruz de Jerusalén en Roma.

SAN ATANASIO 



"Pero por eso no debéis temer a su maldad, sino que... debéis levantaros frente a las nuevas maquinaciones contra nosotros. Pues, cuando un miembro sufre, sufren todos los demás y según las palabras del Apóstol, debemos llorar con el que llora. Dado que la gran Iglesia sufre, cada uno debe sufrir con ella y sufrir su castigo. Para todos es el Salvador, que ellos injurian, de todos las leyes, que ellos destruyen... Por tales motivos os ruego... que condenéis a los impíos, para que los sacerdotes aquí y todo el pueblo vean vuestra verdadera fe y vuestro decidido repudio y se puedan alegrar de vuestra esclarecida fe en Cristo; pero aquellos que tanto han pecado contra la Iglesia, sean llamados a volver y -aun cuando sólo sea posible muy a la larga- lleguen a cambiar de pensamiento. ¡Saludad a la comunidad de los hermanos entre vosotros! ¡Todos los hermanos congregados conmigo también os saludan! Que el Señor os conserve sin pecado y daño y en fiel pensamiento para nosotros..." (S. Atanasio)

San Atanasio, patriarca de Alejandría

2 de mayo.

            El valeroso defensor de la fe católica San Atanasio, nació de nobles padres en Alejandría, para ser una de las más brillantes lumbreras del orbe cristiano. Acabados sus estudios,  se retiró por algún tiempo en el yermo, donde conversó con san Antonio abad, a quien dio dos túnicas para el abrigo y reparo de su cuerpo.

            Era todavía diácono cuando asistió al gran Concilio de Nicea, donde confundió al mismo Arrío en las disputas que tuvo con él; y habiendo fallecido cinco meses después del concilio san Alejandro, obispo de Alejandría, fue elegido Atanasio por común consentimiento de todo el pueblo.

            Los herejes que ya le conocían, se hicieron a una para derribarle, y en el conciliábulo de Tiro, entre otros cargos, le acusaron de haber violado una mujer, la cual, por persuasión de los arrianos y dineros que le dieron, exclamaba allí que habiendo hospedado a Atanasio, le había quitado por fuerza la virginidad. Pero luego se conoció el embuste de la mala hembra, porque Timoteo, presbítero de Atanasio, fingiendo que era él mismo Atanasio, le dijo: «Di, mujer, ¿Yo fui huésped en tu casa? ¿Yo he mancillado tu castidad?».  Y como ella respondiese a grandes voces y con muchas lágrimas fingidas que sí, y lo jurase, y pidiese a los jueces que le castigasen, vino a descubrirse toda aquella maraña, y paró en risa aquella acusación. Es imposible decir las calumnias y persecuciones que armaron los herejes contra este santísimo patriarca.

            Cuatro emperadores le persiguieron: Constantino Magno con buen celo, pensando que acertaba, y Constancio su hijo; Juliano el Apóstata y Valente como enemigos de Dios.    Escribió el símbolo que llaman de Atanasio, el cual como regla certísima de nuestra santa fe ha sido recibido y usado de toda la Iglesia.

            Padeció largos destierros; cinco mil hombres de guerra entraron para prenderle en su iglesia, y tuvo que esconderse en los yermos, en una cisterna, donde estuvo seis años, y hasta en la misma sepultura de su padre.

            Cuando volvía a su Iglesia, le recibían como si viniera del cielo, y era tal el fruto de su predicación y ejemplo, y tan grande la porfía en las gentes sobre el darse a la virtud, que como él mismo escribe, cada casa y cada familia parecía una iglesia de Dios. Así ilustró y defendió la fe cristiana durante medio siglo, y acabó su vida en santa vejez hasta que el Señor fue servido de llevarle para sí y darle el galardón de sus largos trabajos.

            Reflexión: En la vida de este santo se ve la firmeza que el verdadero católico debe tener en todo lo que toca a la pureza y entereza de nuestra santa religión; y los embustes y artificios que usan los herejes para contaminarla y corromperla, valiéndose del favor de los malos príncipes, los cuales, aunque algunas veces por razón de estado, favorecían a Atanasio, pero Nuestro Señor que quiere ser servido de los príncipes con verdad, al cabo los castigó, a Constancio con una apoplejía, a Juliano con una saeta, y a Valente con haberle quemado los bárbaros en una choza; pero san Atanasio quedó triunfador de estos infelices tiranos y de todos los herejes que con tan porfiada rabia y crueldad le persiguieron. Seamos, pues, como este gloriosísimo doctor fieles a Dios, y a su santa Iglesia, y el Señor nos esforzará de manera que toda la potencia de nuestros enemigos no podrá prevalecer contra nosotros.

            Oración: Rogámoste, Señor, que oigas benigno las súplicas que te hacemos en la solemne fiesta de tu bienaventurado confesor y pontífice Atanasio, y que por los méritos de aquel que te sirvió con tanta fidelidad, nos libres de nuestros pecados.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

(Fuente: FLOS SANCTORUM de la familia Cristiana; De Francisco Paula Morell, S.J. Editorial Difusión, S.A. Año 1943).
 
 

CIRCULAR DE SAN ATANASIO A TODOS LOS OBISPOS EN EL AÑO 340

"A la asamblea de sus hermanos Obispos, a los queridos Señores, manda Atanasio sus saludos (alegría) en el Señor.
Lo que hemos sufrido es terrible y casi insoportable; no es posible explicarlo como corresponde. Pero, para que el horror de los acontecimientos sea conocido más rápidamente, he considerado bueno recordar un pasaje de la Sagrada Escritura.
Un Levita, cuya mujer había sido gravemente ultrajada -era una hebrea de la tribu de Judá- conoció el horror de este crimen. Trastornado por el ultraje que se le habla inferido, descuartizó -según refiere la Sagrada Escritura en el Libro de los Jueces (Ju. 19)- el cuerpo de la mujer muerta y mandó los trozos a las Tribus de Israel. No solamente él, sino todos, debían sufrir con él este grave crimen. Si ellos compartían su dolor y sufrimiento, todos a una debían vengarlo también. Pero si no querían saber nada, debería caer la ignominia sobre ellos, como si fuesen los criminales. Los mensajeros dieron cuenta del suceso. Pero los que lo vieron y oyeron, declararon:
jamás ha sucedido nada semejante desde los días en que los hijos de Israel salieron de Egipto. Todas las tribus de Israel se movilizaron y, como si lo hubiesen sufrido en su propio cuerpo, se unieron contra los criminales. Estos fueron vencidos en la guerra y aborrecidos de todos, pues los bandos reunidos no atendieron la pertenencia tribal, sino que sólo miraron con indignación el crimen cometido.
Vosotros, hermanos, conocéis este relato y lo que la Escritura quiere señalar con él. No quiero extenderme más sobre ello, puesto que escribo a enterados, y me esforzaré por atraer vuestra atención sobre lo que ha acontecido ahora, que es más espantoso que lo de entonces. Por esto he recordado este relato, para que podáis comparar los acontecimientos y hechos actuales con los descritos y reconozcáis que lo actual excede encrueldad a lo de entonces. Y deseo que en vosotros crezca una mayor indignación contra los criminales, que la que entonces hubo. Pues la dureza de la persecución contra nosotros, es incluso superior.
Nimia es la desgracia del Levita comparada con lo que ahora se está haciendo con la Iglesia. Nada peor ha ocurrido jamás en el mundo, ni nadie ha sufrido jamás mayor desgracia. En aquel tiempo fue una sola mujer la ultrajada, un solo Levita el perseguido. Hoy es toda la Iglesia, la que sufre injusticias, todo el sacerdocio el que padece insolencias y -lo que es aún peor- la religiosidad es perseguida por la teofobia y la impiedad. Entonces cada tribu se asustó al ver un trozo de una sola mujer. Hoy se ve despedazada a trozos toda la Iglesia. Los mensajeros que os son enviados a vosotros y a otros, para transmitir la noticia, sufren la insolencia y la injusticia. Conmoveos, os lo imploro, no sólo como si fuésemos nosotros solos los que hubiésemos sufrido injusticia, sino también vosotros mismos. Cada uno debe ayudar, tal como si él mismo lo sufriese. Si no, dentro de poco se derrumbará el orden eclesiástico y la fe de la Iglesia. Ambas cosas, amenazan, si Dios no restablece rápidamente y con vuestra ayuda, el orden querido, si el sufrimiento no expía por la Iglesia.
No es ahora, cuando la Iglesia ha recibido el orden y los fundamentos. De los Patriarcas los recibió bien y con seguridad. y tampoco es ahora que se inició la fe, sino que nos vino del Señor a través de sus discípulos. Que no se pierda, lo que desde el principio hasta nuestros días se ha conservado en la Iglesia; no malversemos lo que nos fue confiado. Hermanos, como administradores de los Misterios de Dios, dejad conmoveros, ya que veis como todo ello nos es robado por los otros. Los mensajeros de esta carta os dirán más cosas; a mi sólo me cabe reseñároslo en breves líneas, para que realmente reconozcáis que jamás ha sucedido nada semejante contra la Iglesia, desde el día en que el Señor, ascendido a los Cielos, dio el encargo a sus discípulos con las palabras: "Id y enseñad a todos los pueblos, y bautizadles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Tomado de "Atanasio y la Iglesia de nuestro tiempo", -en el 1600 aniversario de su muerte-. Mons. Rudolf Graber, Obispo de Ratisbona).
 
 
 

Fiesta de San José Obrero

1° de mayo

 
 
 
 
ORACIÓN DE SAN PÍO X 
   Glorioso San José, modelo de todos aquellos que se dedican al trabajo, obtenedme la gracia de trabajar con espíritu de penitencia para la expiación de mis numerosos pecados; de trabajar en conciencia, poniendo el culto del deber por encima de mis inclinaciones; de trabajar con reconocimiento y alegría, considerando un honor el emplear y desarrollar por el trabajo los dones recibidos de Dios; de trabajar con orden, paz, moderación y paciencia, sin retroceder jamás ante la pereza y las dificultades; de trabajar sobre todo con pureza de intención y desprendimiento de mí mismo, teniendo sin cesar ante mis ojos la muerte y la cuenta que deberé rendir del tiempo perdido, de los talentos inutilizados, del bien omitido y de las vanas complacencias en el éxito, tan funestas para la obra de Dios. Todo por Jesús, todo por María, todo a imitación vuestra ¡oh Patriarca San José! Tal será mi divisa en la vida y en la muerte.
 
 
      La Fiesta de San José Obrero fue instituida por su Santidad el Papa Pio XII el 1° Mayo de 1955.
 
 
 
 

     «Aquí, en este día 1 de mayo, que el mundo del trabajo se ha adjudicado como fiesta propia, Nos, Vicario de Jesucristo, queremos afirmar de nuevo solemnemente este deber y compromiso, con la atención de que todos reconozcan la dignidad del trabajo y que ella inspire la vida social y las leyes fundadas sobre la equitativa repartición de derechos y de deberes.
     Tomado en este sentido por los obreros cristianos el 1 de mayo, recibiendo así, en cierto modo, su consagración cristiana, lejos de ser fomento de discordias, de odios y de violencias, es y será una invitación constante a la sociedad moderna a completar lo que aun falta a la paz social. Fiesta cristiana, por tanto, es decir, día de júbilo para el triunfo concreto y progresivo de los ideales cristianos de la gran familia del trabajo.
      A fin de que os quede grabado este significado nos place anunciaros nuestra determinación de instituir, como de hecho lo hacemos, la fiesta litúrgica de San José Obrero, señalando para ella precisamente el día uno de mayo ¿Os agrada, amados obreros, este nuestro don? Estamos seguros que sí, porque el humilde obrero de Nazaret no solo encarna, delante de Dios y de la Iglesia, la dignidad del obrero manual, sino que es también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias»
(Pío XII, discurso de institución de la fiesta de San José Obrero, 1955).  (AAS 47, 1955).

 * Disculpas por el retraso de las publicaciones pero hemos tenido serios problemas técnicos que han ocasionado las demoras. Padre Alfredo Contreras.
 
 


lunes, 28 de abril de 2014

Haec Dies quem fecit...

     HAEC DIES QUAM FECIT...

     En la Sagrada Liturgia Católica del Domingo de Resurrección rezamos: "Haec dies quam fecit Dominus" "Este es el día que hizo el Señor" "Exultemus et laetemur in ea" "Regocigémonos y alegrémonos en el"...
     Hoy 27 de abril del 2014 Domingo "In Albis", justamente en la Octava de la Pascua, hemos contemplado estupefactos el crimen atroz contra Dios y contra nuestras almas, el pecado de exponer a la veneración de los católicos y como dechados de virtudes inexistentes a Juan XXIII y a Juan Pablo II, al ser declarados "santos" por la nueva iglesia, y no podemos menos que exclamar con profundo dolor, interrumpiendo el gozo de nuestros corazones por la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo: "HAEC EST DIES QUAM FECIT DIABOLUS".
     Lejos de poder alegrarnos y regocijarnos con el MUNDO, movidos por una santa indignación cristiana queremos hacer un análisis a modo gráfico de los hechos de estos "nuevos santos populares" por los cuales han sido elevados a tan alto HONOR.
      Tomamos como guía algunas reflexiones destacadas del trabajo de su Excia. Mons. Andrés Morello "EL SANTO QUE EL MUNDO QUIERE: JUAN PABLO II", re-publicado ayer en este blog y escrito pocos días después de la muerte de Juan Pablo II.
 

"Por sus frutos los conoceréis"

Los "santos" del MUNDO

no son los Santos de Dios

 

     El CUERPO EMBALSAMADO DE JUAN XXIII
    NO INCORRUPTO. Después de su muerte, el Vaticano envío a Juan XXIII a Gennargentu Goglia y sus colegas para que lo embalsamaran. Goglia le inyectó diez litros de líquido para embalsamar en la muñeca y estómago de Juan XXIII para neutralizar cualquier descomposición. Esto explica por qué el cuerpo de Juan XXIII no se descompuso como los cuerpos normales. En enero de 2001, el cuerpo de Juan XXIII fue exhumado y colocado en un nuevo ataúd de cristal a prueba de balas donde ahora se exhibe en la basílica de San Pedro. El rostro y las manos de Juan XXIII fueron también cubiertos de cera.
 

      La santidad no es simpatía por más agradable que fuera un santo.
    





 


 

 
¿Qué hace falta para que alguien sea santo?
Dos cosas:  
de parte del Santo la virtud en grado heroico
de parte de la Iglesia su declaración solemne.

La Virtud y en grado HEROICO.  



     Un santo santifica e induce a una vida moral mejor. La santidad verdadera induce a la santidad así como el sol ardiente calienta e ilumina. En cambio el liberalismo induce al liberalismo y una Fe deslucida y una conducta tibia crean indiferentismo y chatura moral. “Por sus frutos los conoceréis” (San Mateo cap. 7, vers. 16).

 

     El Padre Karol, (siendo ya Sacerdote) gustaba del uso de atuendos poco religiosos según la necesidad en sus actividades de convivencia... 





 

 
 
 
También siendo ya Arzobispo en Polonia...
 
 
 
Y Cardenal...
 
 
     Siendo ya "Papa" en más de una ocasión dejó el Hábito Talar para poder convivir con sus amistades.
 
 
     Como "Papa" fue el promotor de los "Congresos Internacionales de la Juventud", congresos en donde lo que menos se promueve y practica es la virtud y la piedad cristianas. (Ver imágenes en este blog en la publicación: Saludo Pascual de su Excia. Mons. Andrés Morello). 
 

Declaración Solemne de la IGLESIA.

     Esa “declaración solemne” se llama canonización, es decir un acto definitivo, solemne, del Concilio Ecuménico (universal), o más precisamente del Romano Pontífice que con la plenitud de sus poderes y usando de su infalibilidad declara que cierto Beato está ciertamente en el Cielo e impone a los cristianos el venerarlo como tal, es decir como Santo [Roberti-Palazzini, Diccionario de Teología Moral, Ed. Studium, Roma 1957, edición italiana, pags. 161-162]No es “poner” a alguien en el Cielo, no es un acto de jurisdicción sobre la vida eterna; la jurisdicción eclesiástica es para la tierra, no para la otra vida. No promueve a alguien a la gloria (en la Gloria pone sólo Dios), lo promueve al culto, que es la gloria de los altares. Es decir, declara que   N.N. ha sido tal y tales sus virtudes y en tal grado que indefectiblemente está en el Cielo a justo título, por su grado heroico de virtudes, que es dignísimo de ser imitado, que obliga el reconocerlo como tal.
     La Santa Iglesia pide más todavía, no alcanza con las virtudes, es precisa además la doctrina (Código de Derecho Canónico, año 1915, cánones 1999 al 2141). ¿Por qué? Porque la Iglesia no puede comprometer su autoridad en un error, no puede por su autoridad inducir a error a los hombres. El culto de los Santos es una profesión activa de nuestra Fe, en esa profesión la Iglesia no puede errar (Benedicto XIV, obra citada).
 

     La "Canonización" llevada a cabo hoy por Francisco es el fin de un proceso destructivo de la Fe y Moral Católicas, de su Misa y Sacramentos. Trabajo lento pero seguro que iniciara de manera "oficial" con la apertura del Concilio Vaticano II. Canonización de los errores Doctrinales que promovió éste  más que de las personas mismas.
 
 
 
     Trabajo desde dentro y fuera de la Iglesia. Sea obedeciendo a impulsos propios de los últimos seis "Papas",
 
 
 
 
 
 
o a sugestiones de aquellos que supieron amistarse con ellos, llamados algunos "Señores" del Mundo, otros "Jefes" de las distintas "religiones" llevando lentamente a cumplimiento, todos juntos, los conocidos planes de las Sociedades Secretas que buscan la fusión de una "Iglesia Universal" en el "Nuevo Orden Mundial" que intentan establecer.


 
 
 
 
 
 
 
 

 
     En medio de un Ecumenismo Herético que la nueva iglesia sostiene, estos "nuevos santos" tendrán un lugar especial, venerados no solamente por los católicos crédulos de esta nueva iglesia sinó también por todas las religiones con las cuales se abrazaron y convivieron, cometiendo las más atroces profanaciones y sacrilegios.
 
 
    
 
 
 

 

 

 
 
 
 
 
 
 



 
 
 
 
 
Durante el primer encuentro ecuménico de Asís (se celebra cada año con la presencia de múltiples representantes de cualquier "religión") en donde cada dirigente religioso, incluido Juan Pablo II, "rezó" a su "dios" por la paz del mundo, El "Papa impidió que entrara una imagen de Nuestra Señora de Fátima a la Basílica "para no ofender a las otras religiones, pero permitió que se colocara sobre el Sagrario en el Altar de la Basílica una estatuilla de BUDA.
 
 
 
 
     La modestia cristiana no nos ha permitido publicar algunas fotos de las profanaciones y sacrilegios cometidos aún durante ceremonias exclusivamente "católicas", a más de tener que recortar alguna que sirva a modo de ejemplo: (danzas "indígenas", "artísticas", espectáculos de "circo", y aun la administración de la comunión en sus atuendos semidesnudos.)
 
 

 
 
 
     La Praxis de esta "nueva iglesia" ha sido predicar con el "ejemplo" a fin de desvirtuar hasta lo más sagrado, confundiendo a millones de fieles de buena voluntad que creen en "su buena voluntad". Poco a poco, transformándolo todo. No hay punto que no hayan tocado, la Fe, la Moral, la Santa misa y los Sacramentos.
 
    


¿Cuántos son los convertidos por la supuesta acción misionera del pontífice difunto? ¿Dónde están los nuevos católicos? Diez mil católicos por día abandonan la Fe para pasarse a las sectas. Sólo en América Latina ya lo hicieron sesenta millones de personas desde Vaticano II. ¿Cambió Fidel Castro luego de la visita de Juan Pablo II? ¿Cambió el asesino Pertini después de esquiar con él? ¿Cuántos países renunciaron al aborto? ¿Fue él quien acabó con el comunismo como suelen decir? Al comunismo lo acabó la llamada Perestroika, la democratización ejecutada por los mismos comunistas, por el mismo Mijail Gorvachov ante una economía decadente y obsoleta que ya no servía a los intereses que provocaron la Revolución Roja en 1917.
     Nadie cambió para bien. ¿Dónde brilla la Fe? ¿En las reuniones con las otras religiones que siguen igual? ¿Hubiera ido Jesucristo a esas reuniones? ¿Hubiera ido tan siquiera un Macabeo? Dios no está allí, eso no es cristiano ni católico.
 
 
 
 
 
 
 
    
     Apliquemos. Esos son los “santos” que quiere el mundo. Esos son los “santos” que necesita de manera imperiosa la iglesia nueva nacida de Vaticano II: los Juanes XXIII, los Paulos VI, los Juan Pablo II; los Escrivá de Balaguer. Urge canonizar a la revolución, urge santificar a los que naturalizaron lo sobrenatural, a los que postraron a la Iglesia delante del mundo, a los que secularizaron lo sagrado. El mundo aplaude a los suyos y odia lo que es de Dios, o Cristo Nuestro Señor mentía al decir: “Si el mundo os odia sabed que antes me odió a Mi” (San Juan cap. 15, vers. 18).
     Los "santos del mundo no son los Santos de Dios". No pueden serlo o Jesucristo miente: "Antes el mundo me odió a Mi" (San Juan cap. 15. vers. 18).
     Mientras alguien mantenga errores gravísimos en doctrina como el ecumenismo, la libertad religiosa, el indiferentismo en materia de religión; mientras acepte ritos paganos o de otras religiones y los practique ni puede ser santo ni ser propuesto como tal. No hay santos de la misa nueva. No los hay de la nueva iglesia.     
     Eso ha sido la práctica y la doctrina de Juan XXIII, Paulo VI y Juan Pablo II.
 
     Esta es verdaderamente la hora de las tinieblas. Y ¿Qué podemos decir? ¿Podremos justificar ignorancia o buena voluntad?
 
     "Por sus frutos los conoceréis"
 
     "Hermanos estad sobrios y vigilad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, os circunda queriendo devoraros, más vosotros resistid firmes en la Fe" (I San pedro cap. V, vers.8-9).
 
     "Carísimos: Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que vence al mundo: NUESTRA FE". (I San Juan, cap. V, vers. 4).
 
EXURGE DOMINE ET
JUDICA CAUSAM TUAM 

 

 



*Benedicto XVI beatificó a Juan XXIII y Juan Pablo II, pero detuvo el proceso de beatificación de S.S. Pio XII.
Domingo "In Albis" año 2014.
Padre Alfredo Contreras.