lunes, 1 de mayo de 2017

San José Obrero 1 de Mayo

1 de Mayo

SAN JOSÉ OBRERO



La Iglesia cristianizó en otro tiempo las fiestas paganas, usando con soberana libertad de las fechas y de las ceremonias para dotarlas de un contenido cristiano enteramente nuevo.
Inspirándose en esa tradición, coloca ahora la fiesta civil del trabajo el primero de mayo, bajo el poderoso patrocinio de san José, el humilde artesano escogido por Dios para velar sobre la infancia del Verbo encarnado.
¿Quién mejor que él, en su trabajo de cada día, dio gracias a Dios Padre por el Señor Jesús (Epístola), aprendiz suyo dócil y obediente, a quien llamaban el hijo del carpintero (Evangelio)?

Cubra san José con su vigilante protección a este mundo del trabajo, de cuya dura suerte participó; guíe y sostenga sus esfuerzos, para que reine en el mundo la justicia y la caridad bajo la ley del amor de Cristo Jesús. (Misal)



ORACIÓN DE SAN PIO X AL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSÉ, PATRONO Y MODELO DE LOS TRABAJADORES


    Glorioso San José, modelo de todos aquellos que se dedican al trabajo, obtenedme la gracia de trabajar con espíritu de penitencia para la expiación de mis numerosos pecados; de trabajar en conciencia, poniendo el culto del deber por encima de mis inclinaciones; de trabajar con reconocimiento y alegría, considerando un honor el emplear y desarrollar por el trabajo los dones recibidos de Dios; de trabajar con orden, paz, moderación y paciencia, sin retroceder jamás ante la pereza y las dificultades; de trabajar sobre todo con pureza de intención y desprendimiento de mí mismo, teniendo sin cesar ante mis ojos la muerte y la cuenta que deberé rendir del tiempo perdido, de los talentos inutilizados, del bien omitido y de las vanas complacencias en el éxito, tan funestas para la obra de Dios. Todo por Jesús, todo por María, todo a imitación vuestra ¡oh Patriarca San José! Tal será mi divisa en la vida y en la muerte. Así sea.

martes, 25 de abril de 2017

Semana Santa 2017 en el Monasterio

Monasterio Nuestra

Señora de Guadalupe

Semana Santa 2017

Domingo de Ramos




Jueves Santo
Misa Crismal









Jueves Santo
Misa Vespertina
"Ad Mandatum"
"Monumento"
"Denudación de los Altares"












 


Viernes Santo
"Via Crucis"
"Adoración de la Santa Cruz"



     

               

    

Sábado Santo
"Vigilia Pascual"

     

      
 

       
    

         

     

      

     



lunes, 24 de abril de 2017

Mensaje Pascual 2017

LA DESOLACIÓN
(Mensaje Pascual de su Excia. Mons. Andrés Morello)


            Toda la Semana Santa en su Sagrada Liturgia hará sonar los acentos vibrantes del gran profeta Jeremías testigo de la ruina de Jerusalén; dicha ruina fue consecuencia del abandono de Dios y de que los hombres de su pueblo y de su tiempo ya no dieran cabida a Dios en sus vidas.
            Bien dijo el Profeta:”Desolatione desolata est omnis terra quia nullus est qui recogitet corde”. “Toda la tierra está asolada con desolación porque nadie reflexiona en el corazón”. (Jer. 12,11).
            Bien decía San Agustín: “Señor, nos has hecho para Ti y no descansará nuestro corazón hasta estar en Ti”. El abandono o, lo que sería peor, el rechazo de Dios causa necesariamente la desorientación del hombre ya que olvidado su fin y su destino vaga por la vida buscando que las creaturas, ya sea el mismo, ya las otras, llenen sus ansias de gozar y de perdurar.
Por eso el mismo grandioso Jeremías dice casi al comienzo de su libro profético: “Duo enim mala fecit populus meus: me dereliquerunt fontem aquae vivae, et foderunt sibi cisternas, cisternas dissipatas quae continere non valent aquas” (Jer. 2, 13). “Dos cosas malas hizo mi pueblo: Me abandonaron, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas incapaces de contener el agua”.
            El abandono de Dios hace al hombre errante e incapaz de nada bueno duradero. Dejado de lado el Bien supremo se escapan de sus manos los bienes pasajeros como quien guarda en saco roto, si se trata del dinero o son los otros hombres quienes se lo roban o se lo envidian o es la muerte la que lo priva definitivamente de él; si son los placeres no llenan su ansia de felicidad y la rebajan; si es el poder y aunque fuere inmenso lo ven desplomarse y desaparece con el último latido de sus corazones ambiciosos. La tumba iguala a todos los hombres aunque sus mausoleos fueran de mármol o de oro.
            Vivimos una época en la cual los que van destruyendo nuestra civilización quieren borrar  de la superficie de la tierra y en nuestras almas la misma noción de Dios o gritar a Nuestro Señor que se baje de la Cruz para que crean en Él.
            Siempre que pasó así en la historia la Santa Iglesia, sus Sacerdotes, sus Obispos, sus Pontífices siguieron enseñando la Verdad, marcando el rumbo, educando las voluntades. Aún cuando la inmoralidad general o la herejía envolvieron a esas jerarquías en los errores o en los vicios siempre Roma siguió de pié o se alzaron aquí o allá hombres virtuosos que supieron guardar la Fe y la integridad de la vida cristiana formando escuela de santidad en su derredor. Hoy parece todo apagado. Aún así, aunque no se vea humear la mecha, la Fe nos dice que sí; Cristo Señor Nuestro, Verdad encarnada, dijo bien: “Estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos” (S. Mt. 18,20). Siempre habrá quien se alce, quien reaccione, quien sirva a Dios con desinterés, quien arda en deseos de ayudar a los demás, quien se enamore de Dios y de Nuestro Señor. En esta Sagrada Pascua recemos a Dios para que encienda a las almas buenas y fervorosas en su amor y despierte una oleada de hombres valientes que le sirva como sólo Él merece ser servido.
                      Dios bendiga sus almas. Santas Pascuas.
                                                           
                      Miércoles Santo del año del Señor 2017.
                                                                                  
                                    +Andrés Morello.